La ranita saltarina

Érase una vez una ranita que vivía en un pantano y le encantaba saltar. Era la ranita más ágil de todo el pantano, iba saltando de charco en charco con tan solo un salto. Todas las ranas le tenían envidia, querían ser como ella, querían saltar tan alto como ella. Nuestra ranita saltarina se dio cuenta de esto, y les propuso entrenar con ella y salir a dar saltos cada mañana. Todas las ranas se emocionaron al escuchar sus apalabras, estaban entusiasmadas y querían saltar tan alto como nuestra pequeña ranita. Así que cada mañana todas las ranitas del pantano salían a saltar de charco en charco, practicando sus habilidades de salto. Fueron pasando los días y nuestra ranita saltarina se dio cuenta que sus enseñanzas no estaban ayudando mucho a las otras ranitas, así que se propuso animarlas a hacer un torneo de salto.

De esta manera, todas las ranas querrían mejorar su salto y ganar el torneo, todas querían ser las primeras, las ranas más saltarinas del pantano. Muchas de ellas entrenaron día y noche, saltando charcos sin parar hasta que sus patatas ya no podían más. Sin quererlo ni beberlo nuestra ranita saltarina había creado los primeros juegos olímpicos del pantano. Llegado el día del torneo, todos los animales del pantano se reunieron para ver la competición de salto de las ranitas. Había un ambiente increíble, vinieron los pájaros, los peces, las lagartijas y los castores. Todas las ranitas se pusieron en la línea de meta y cuando empezó el torneo se pusieron a saltar como locas charco por charco. La ganadora seria aquella que lograra saltar más charcos en 1 minuto.

Fue el minuto más intenso que habían vivido todos los animales del pantano. Terminado el minuto, se premiaron a las 3 ranas que más charcos saltaron. Hicieron un podio y les entregaron las medallas. Tanto las ganadoras como las perdedoras estaban muy contentas, ya que gracias a este torneo habían aprendido a saltar tan alto y tan lejos como nuestra ranita saltarina.